Sander, Mettenheimer Schlossberg, estimulante. Rheinhessen, otra capacidad.

La Russia del riesling, el imperio que no se bebió Napoleón, las margas, limos, la potencia y el suelo compacto, es a flor de piel el acero seductor del riesling Rheinhessen.
En crecimiento, juventud en puntas, aunque con algo a cambio de acidez y fruta que se amontona en boca con muchas combinaciones. Cítricos, duraznos, manzanas, aromas de tila y algo de heno. Los suelos de calcitas te van a marcar el vino, te lo esperas. Boca seca y final con glotonería, te lo acabas, es un vino desafiante.  Fresco y combinando con una mineralidad que lo hace estimulante.
Un vino que #sinpuntossabenmejor.
#RieslingMonAmour #Enosicoticos

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